Hoy es la primera vez que comparto desde este espacio, un espacio intimo, protegido y escrito... Voy a empezar contando algo que fue muy personal, y hoy a la mañana gracias a encontrar esta imagen que les comparto arriba, recordé.
Era por el 2014, cuando me mudé por primera vez de la casa de mis papás, a mi monoambiente sola a mis 21 años.
No estaba atravesando un buen momento en lo emocional, así que fue bastante duro (no voy a entrar hoy puntualmente en estos detalles porque quiero ir al grano de lo que recordé)...
Pero pude traer de nuevo a mi consciencia que una noche en medio de una crisis de pánico, sola y con problemas alimenticios que en esa época se habían acrecentado mucho, me encontré en el piso del baño llorando, y una sensación de que alguien estaba ahí me invadió.
Era yo, en otra linea temporal, era yo en un futuro, que venia a abrazarme, a maternarme y a decirme que no estaba sola, que ese momento iba a pasar... que no perdiera la calma.
Que fuerte, lo pienso y lo siento en el cuerpo, porque tuve total certeza en este momento de que era yo misma...
Y hoy, once años después, puedo sentirlo: sí, era yo.
Yo viniendo desde este presente a recordarme que todo iba a estar bien.
Que no estaba sola.
Que la calma siempre vuelve.
Que incluso en los momentos más oscuros, hay una parte de nosotros que ya conoce la salida.
Hoy entiendo que esa fue mi primera experiencia de conexión profunda con mi propio espíritu.
Porque cuando aprendemos a escucharnos, cuando elegimos creer en nosotros, nos convertimos en ese abrazo que alguna vez necesitábamos.
Y ahí está la magia.
En saber que no hay pasado ni futuro, solo este instante donde nos encontramos con nosotras mismas, una y otra vez.
✨
Con amor,
Lu | Somos Magnéticos
 3.44.53 p. m..png)
