La semana pasada mi profe de yoga me compartió Ruda que había cortado de su jardín. Mientras la tenía en mis manos, sentí esa fuerza antigua y protectora que transmite.
La Ruda es una de las plantas más poderosas que existen: desde tiempos ancestrales se la usa para limpiar, purificar y proteger los espacios de energías densas o cargadas.
Además de su fuerza energética, tiene una vibración renovadora y clarificadora.
Cuando se usa en limpiezas, ayuda a disolver la pesadez, los enojos acumulados y los pensamientos repetitivos. Su energía trabaja directamente sobre el campo sutil del lugar, restableciendo el equilibrio y abriendo espacio para lo nuevo.
También se asocia con la protección del hogar y de quienes lo habitan.
Limpia lo visible y lo invisible: las emociones que quedan en el aire, las palabras no dichas, la energía de visitas o situaciones que ya cumplieron su ciclo.
Usarla con intención y presencia transforma el acto cotidiano de limpiar en un ritual de renovación, amor y poder personal.
Hoy mientras limpiaba los pisos de mi casa con el agua de ruda y dejaba que el aire fresco entrara, tuve un momento de claridad absoluta.
Sentí con todo mi cuerpo que cada movimiento externo es un espejo de los movimientos internos.
Cuando limpiamos, liberamos energía estancada, soltamos memorias viejas, dejamos ir versiones nuestras que ya cumplieron su propósito.
A veces sentimos cansancio, pesadez o confusión, y creemos que algo anda mal adentro. Pero muchas veces, lo que necesitamos es simplemente respirar y ordenar lo de afuera.
Porque lo externo es una proyección viva de nuestro mundo interno. Y cuando una parte del todo se reacomoda, el resto también encuentra su nuevo equilibrio.
Cerrar el año, entonces, no es tachar metas ni hacer balances mentales.
Es honrar el espacio que nos contiene, limpiar con presencia, agradecer lo vivido, abrir ventanas y dejar entrar nueva vida.
Cada movimiento consciente —barrer, soltar, limpiar, agradecer— es una oración silenciosa al universo que dice:
“Estoy lista para lo nuevo, con amor, con liviandad y con verdad.”
Con amor,
Lu | Somos Magnéticos